DESARROLLO DE NUEVOS INSTRUMENTOS FINANCIEROS
Evaluación preliminar de las posibilidades de los “warrant”

Julio 2005.

A continuación incluimos un trabajo interno realizado por el equipo de asesores en el área agroindustrial de CARE y que introdujera un estudio de la Calificadora actualmente en proceso tendiente a evaluar la demanda real por “warrant” en el Uruguay y los problemas que explican su sub utilización como instrumentos de facilitación del crédito de comercialización de granos.

El instrumento financiero “warrant” (anglicismo que refiere a un crédito otorgado contra la garantía de un certificado de depósito de un activo determinado) cuenta en nuestro país con un marco normativo recientemente actualizado. No obstante su desarrollo es aún reducido, existiendo escasos antecedentes en los ya dos años trascurridos desde la entrada en vigencia del nuevo marco legal. La actual situación del financiamiento a las actividades productivas, en particular en el caso del sector agrícola (granos y oleaginosos), parece configurar un escenario con oportunidades para este instrumento.


El crecimiento de la agricultura
La actividad agrícola en los últimos años atraviesa por un notorio período de expansión. Ese intenso crecimiento de la actividad ocurre aún a pesar de la aguda crisis del sistema financiero de 2002, que estranguló el flujo de crédito bancario, pilar importante del financiamiento a estas actividades en el pasado. La expansión de la agricultura se ha financiado esencialmente a través de dos formas: i. crédito de proveedores y ii. aumento de la proporción de capital propio.

i. Crédito de proveedores de insumos. Tiene características diversas pero estilizadamente pueden mencionarse dos formas:

a. las ventas a pagar “a cosecha” en las que ha opera un traspaso a los agricultores de su propio financiamiento (el plazo que disponen para pagar sus compras al proveedor externo, a veces la misma firma transnacional),
b. las ventas a pagar “con producto” en las que el financiamiento tiene como garantía el contrato de venta (generalmente al exterior) de parte de la cosecha, en un mecanismo que vincula al proveedor de insumos, al agricultor y al canal comercial (exportador o industria local). Este mecanismo tiene como consecuencia que convierte a muchos proveedores en comerciantes de granos (en general exportadores)

ii. Aumento del financiamiento propio. No está adecuadamente cuantificado, aunque hay coincidencia en su expansión. El comportamiento se asocia a la importante irrupción de agricultores argentinos de los últimos años (con aporte de capital propio), y también a las altas tasas implícitas en el financiamiento de proveedores en un contexto de buenos resultados económicos de la actividad.

La crisis financiera, además de las consecuencias sobre la canalización del crédito bancario al financiamiento de las actividades productoras de granos, provocó la desaparición de las preexistentes líneas de “crédito a la comercialización” del BROU. Este crédito era un instrumento similar al de un warrant, por el cual el BROU otorgaba asistencia financiera a los tenedores de granos (productores individuales, acopiadores, agroindustrias, etc.) contra la garantía de la certificación de su depósito.


El crédito en la fase comercial
En actividades productivas con las características de las agrícolas, con marcada concentración de la oferta y dispersión temporal de la demanda, la disponibilidad de instrumentos que financien el proceso comercial adquiere una especial relevancia. No sólo en aquellos productos destinados con mayor énfasis al mercado doméstico (como trigo, maíz o sorgo). También para los de exportación (cebada, arroz u oleaginosos). En los casos de la cebada y el arroz, prácticamente toda la cosecha se comercializa a agroindustrias (malterías y molinos arroceros) que la procesan durante todo el año obteniendo los productos de exportación (malta y arroz elaborado). En los oleaginosos una amplísima proporción de las exportaciones corresponde a grano de soja y girasol sin industrializar, aunque también en estos casos la ausencia de posibilidades de financiar la postergación de la exportación puede llevar al desaprovechamiento de oportunidades comerciales (por ejemplo, evitando la concentración estacional de ventas en el mercado regional).

De este modo, el desarrollo de instrumentos financieros como el warrant aparece como una alternativa de sumo interés, que contribuiría a la resolución de carencias en la canalización del financiamiento a la actividad agroindustrial en el país.


Estimación del “tamaño” del negocio
Como se señalara, las necesidades de financiamiento del proceso comercial alcanzan a la totalidad de las alternativas agrícolas, con relativa independencia del destino de la producción mercado local o exportación. En todos los casos existen actores que requieren o bien podrían encontrar ventajas del diferimiento de la venta de sus existencias de granos.

En el cuadro adjunto se presenta una estimación del monto global de dinero que podría estar involucrado en este segmento del mercado. Se maneja un solo escenario para precios y producción, que refleja la situación más probable a la fecha. A partir de ello, se definieron tres situaciones resultantes de la consideración de proporciones crecientes de la cosecha. A efectos de la valoración de los productos se tomó una equivalencia de 75% del precio de venta estimado “a cosecha”, de forma de mantener una posición “conservadora”, que reduzca la exposición al riesgo de cambio adverso en la evolución de los mercados.


(1) refieren a proyecciones para los precios al comienzo de la zafra
(2) el volumen no vendido se valora a un 75% del precio, como “cobertura” del riesgo de cambios en el mercado